Vida solo hay una

¿Cuántos de nosotros nos levantamos por obligación todos los días? Siempre a la misma hora, en el mismo momento de la mañana en el que nos repetimos en voz interior: “Otro día más en este trabajo, carrera y/o situación.” Y seguimos con la misma vida.

Nos convencemos, confiamos y esperamos en ese día que está por llegar. Ese día en el que cambiará nuestra suerte de pequeños desgraciados a grandes triunfadores. Ese día en el que podremos dejar de ser pisoteados y menospreciados, y mandemos al carajo a más de uno.

Sin embargo, el tiempo va pasando y cuando te quieres dar cuenta, sigues igual, con 5-10 años más, más gordo, más feo, más calvo y con más responsabilidades y facturas por pagar.

Si te fijas en el mundo en el que nos rodea, nos venden un coche bonito, un cuerpo Gym, una pareja fitness, un piso de puta madre, unas vacaciones en el caribe o esquiando, un trabajo ideal, con despacho y, aunque al jefe lo pinten pequeño y mamón, nos da igual porque tenemos un gran salario y un perro esperándonos en el jardín… ¿Sabes cuánto cuesta toda esa vida?

¿Y si tuviéramos todo esto? Ese trabajo importante, la casa para perderse, el cochazo, el perro el más grande y una pareja increíble, al igual que la nómina…

¿Dónde quedarían tus sueños?, ¿Dónde están tus preferencias?, ¿Eres realmente tú, o aquello que quieren que seas?, ¿Realmente estás haciendo lo que quieres o la vida te ha llevado hasta aquí?, ¿Preferirías estar de turista en Tailandia en este momento?, ¿O ser emprendedor? Piénsalo…

¿Estás donde querías estar o crees que puedes dar mucho más de ti?

Cada vez que lo pienso, me doy cuenta de que estoy completamente estancado. Conformismo.

Si sigues durante años en el mismo sitio y no haces por prosperar, creyendo que llegará el día mágico en el que reconocerán tu valía, me confirmas que eres una persona conformista. No hay que esperar a nada ni a nadie. Esto es una frase que debería quedar grabada a fuego. Y me aplico el cuento por haberme convertido en un conformista.

Porque si quisiéramos algo de verdad, y viéramos que en nuestra situación actual no hay forma de avanzar, no dudaríamos ni un segundo en salir volando.

Y si te da miedo volar, sales andando, pero sales planificando un plan de reenganche para poder retomar el camino que verdaderamente quieres seguir, cualquiera que sea.

No es cuestión de destacar lo material. Es cuestión de remarcar tu vida, mi vida. Pasa el tiempo y todo aquello que me han querido vender como la trayectoria perfecta no existe, porque yo no quiero eso y la realidad no es así. Sé que cuando sea un anciano no podré hacer todo lo que hoy me estaba reservando, más que nada, porque igual mañana ya no estoy aquí.

No quiero ser director de Apple, igual quiero tener mi pequeño estudio de tatuajes. ¿Mala idea?, ¿Y si quisiera dejarlo todo y centrarme en recorrer el mundo mientras lo documento y muestro al mundo vía YouTube?, ¿O si monto un puesto de perritos calientes en el centro?

Igual no necesitas una casa grande ni un dineral, y mucho menos un coche ni una silueta musculada a tu lado de esas que venden en la tele. Es curioso, pero a medida que una persona tiene menos, lo valora todo el doble y lo lucha el triple que aquellos que nos acostumbramos a vivir en la monotonía del: “Bueno, mientras tenga un sueldo iré tirando…”

Creo que lo primero es dejar de cumplir los sueños de los demás y centrarnos en cumplir los nuestros propios, por atrevidos que sean. Vida solo hay una.

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Redactor de contenidos, ex-yonki del amor y ex-tremadamente feo. Me gusta escribir también en mis ratos libres.