A menudo me pregunto: “¿Por qué no valoro las cosas pequeñas cuando me siento grande?, ¿Por qué nos hacemos un mundo de problemas que realmente son pequeños obstáculos e ignoramos lo que sí tenemos la suerte de poseer? Parecen tonterías, pero el precio de una sonrisa se determina precisamente por la calidad de nuestra actitud frente a los problemas en diferentes circunstancias.

Hoy me han dado una cesta de navidad para el fenómeno que sigue manteniendo una sonrisa haga Sol, llueva o truene, ese que sigue optimista pese a que la vida le haya dado de ostias hasta en el carné de identidad. Hablo de Óscar, para mi un jodido héroe de la vida. Un tío, alegre como nadie al recibir un cuarto de queso curado, polvorones y pastillas de turrón. Agradecido y emocionado al ver de nuevo como seguimos apoyándole semana tras semana. Para él hoy ha vuelto a ser Navidad, para este fenómeno hoy ha sido un gran día, un momento nuevo que valorar y una nueva oportunidad para seguir agradecido por lo que tiene, que más bien es poco o nada.

Y yo, sinceramente, le envidio. Le envidio porque no tiene ni 5 euros en el bolsillo y, a pesar de sus momentos malos, que obviamente los tendrá, el tío sigue siendo optimista y no pierde la fe. Entonces yo me pregunto: ¿Realmente no tiene nada? Su forma de pensar y de plantear la vida le mantiene vivo e ilusionado con el mañana. ¿Me encuentro yo ilusionado con el mañana sabiendo que aún será jueves o el maldito trabajo terminará con mi salud un día de estos?, ¿Merece la pena seguir viviendo para y por los demás?, ¿Valoro realmente la calidad de vida que me proporciona mi esfuerzo diario? Pues no, no estoy emocionado ni creo que sepa qué carajo estoy haciendo ni diciendo.

“Se necesita tristeza para conocer la felicidad, ruido para apreciar el silencio, y ausencia para valorar la presencia.”

El precio de una sonrisa… ¿Cuánto cuesta sonreír de forma sincera? Es curioso que solo pensemos en la vida cuando vemos que ésta peligra o nos encontramos sufriendo o amenazados. ¿Tenemos que llegar a sufrir la situación de personas como Óscar, que lo han perdido todo, para valorar realmente las cosas?, ¿Crees que sin nada sonreirías?

Conozco gente que no saluda porque mañana todavía es jueves. Conozco gente que no sonríe porque su vecino se ha comprado un coche más grande que el suyo. He visto a gente amargada por el mero hecho de ver un político haciendo el ridículo en televisión o porque ha perdido su equipo favorito. Hay gente que no sabe vivir un día sin teléfono móvil y además se ofende porque tenga que salir del trabajo 20 minutos más tarde… ¿De verdad crees que si no tuvieran ni un duro y pidieran una limosna en la calle a 9 grados tendrían capacidad para sonreír?

Hoy quería dedicar mi sonrisa más sincera a todas aquellas personas que realmente pasan por un momento jodido y aun así te responden con la mejor de sus caras, porque saben que los días malos pasan y los problemas también. Lo que queda es la actitud y la forma en la que sacas tus agallas para mirar de frente y poder sonreír.

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