Lo que no consigues tú, lo consigue tu actitud

Es increíble la capacidad que tenemos de afrontar las situaciones desde mil quinientos puntos de vista diferentes. Y lo mismo sucede con los resultados, que son totalmente dispares. Tienen razón cuando nos dicen: Todo depende de la actitud que tomes frente a un problema y la voluntad que tengas para superarlo y hacer de él una experiencia de la que aprender algo.

Al principio te lo aseguran con tal convicción, que te quedas asintiendo la cabeza como un idiota. Luego, cuando van sucediéndose los sucesos críticos, nos acordamos y pensamos. “¿Quién era el iluminado que me decía que tenía que ser positivo y un – tirao palante- en estas situaciones?” ¡Que se vaya a la mierda!

Pero es verdad. La mayoría del problema reside en nuestra cabeza. Nos hacemos la idea de que el mundo conspira contra nosotros, y aunque tenga razón; toda la vida estaremos siendo pisados profesional/personal y emocionalmente. Pero nos asfixiaremos si no comprendemos que el puño en la mesa que necesitamos debemos darlo nosotros y no esperar a que venga alguien.

No se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho.

Ahora, sé que no puedo coger las cosas y personas que no me gustan y darle al botón de reset. Lo primero que tengo que hacer es convencerme que nadie ni nada puede conmigo, que si no me gusta estar aquí voy a hacer todo lo posible por moverme, aunque tenga que ser paciente al principio.

El problema no viene de hoy, el problema igual surgió hace 4 meses, 4 días o 4 años, por lo que, ponerle una solución en 5 minutos no es algo que se deba hacer a la ligera. Hay que valorar las opciones y analizar por qué nos encontramos en esta situación.

Lo que quiero decir es que hay mundo más allá de nuestros problemas.

Que, poniendo un poquito de valentía y voluntad por generar un cambio, podemos hacer lo que queramos. Y si no sale bien, intentarlo nuevamente hasta que lo logremos. La actitud es fundamental. ¡Y muchos cojones!

 

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Redactor de contenidos, ex-yonki del amor y ex-tremadamente feo. Me gusta escribir también en mis ratos libres.