No es un tema que me haya surgido por arte de magia ni tampoco me ha supuesto un quebradero de cabeza llegar a una conclusión sobre si es importante o no tener en cuenta la calidad del contenido, sino que ha sido todo lo contrario,  un proceso realmente sencillo el de darle forma a este pensamiento que quiero compartir contigo.

Llevo días con el run run de hacerle un guiño a la calidad de los contenidos y a aquellos que siguen valorándolos de una forma u otra, con ganas de hablar abiertamente y no morderme la lengua, siempre desde el respeto y mi subjetividad más absoluta, faltaría más. Sin embargo, quiero que seas consciente de la gran cantidad de atontaos que hay todavía por el planeta.

Atontaos: Dícese de aquellos que pagan una miseria por la redacción de sus contenidos y, aún siendo conscientes de ello y asegurando que la culpa es de la gran oferta Low Cost que hay, piensan que lo barato no les pasará factura en un futuro.

El contenido no es una variable de la que se puede prescindir en una estrategia, ni de marketing ni de negocio puro y duro. El contenido no es un elemento que se pueda dejar en la fila de atrás, porque sin él sería imposible llegar a despertar el interés a un determinado segmento de la población al que nos vayamos a dirigir. Es tan fácil como montar un bar de tapas y solamente ofrecer aceitunas y una tostada quemada con aceite y sal.

Ahora en serio, ¿Realmente crees que llegarás lejos a base de aceitunas y tostadas? Sabiendo que en la esquina de arriba hay otro bar que ofrece una experiencia gastronómica sin igual, que más arriba otro te propone cenar por el mismo precio, y que todavía más arriba otro prefiere presentarte directamente al chef… ¿De verdad piensas que vas a diferenciarte con la chapuza de carta de presentación que tienes?

Las aceitunas representan la calidad del texto con el que pretendes mostrarte al mundo virtual, incluso en la prensa escrita. Cualquier formato publicitario requiere a alguien talentoso detrás redactando textos y componiendo imágenes que cautiven a quien las vea. ¡Ese es el objetivo!

Pero no, ahora llega el nuevo descubridor de América y cree que pagando 2 euros por textos de 500 palabras ya ha conseguido el chollo de su vida y el éxito de su proyecto.

¡Pues no queridos míos! Generar contenidos a  mansalva y abusar del posicionamiento lo único que puede hacer es que te encuentren antes en Google, pero luego no te asustes ni sorprendas cuando veas que nadie se interesa por llegar más allá ni conocerte.

No te imaginas la cantidad de negocios que hay montados gracias a todos estos atontaos que creen que están descubriendo América. Sus estrategias no funcionan, invierten dinero y a la larga, muchísimo más que si hubieran dedicado un poquito más de tiempo y lógica en escoger una buena agencia de contenidos o un freelance decente. Aunque te diré una cosa:

Se complica mucho la tarea de acertar con los contenidos cuando éstos no pasan por tus manos antes. Como tú para darle valor a tus productos, ideas o servicios no hay nadie, y quizá sea difícil encontrar a alguien que represente aquello que deseas mostrar al mundo.

No hace falta que los escribas tú, porque igual no te gusta o no se te da bien, pero sí deberías estar encima y aprender lo máximo posible, para tener la capacidad de transmitir aquello que quieres reflejar en los párrafos.

El contenido es el Rey; Puedes hacer lo que quieras, pero no despertarás el interés de nadie si no cuidas tu carta de presentación. Un blog, un portal de anuncios, una agencia de marketing, posicionamiento web, un portal de eventos o una empresa pública dedicada a la promoción del turismo local, sea lo que sea, el contenido merece una atención especial, y mientras no se le dé la importancia que merece, muchos seguirán penando por este mundo.

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