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Crisis de autenticidad: Cuando los textos no te dicen nada

¿Nunca has sentido la más absoluta indiferencia después de haber visitado algún blog o web? A mí me ha pasado justamente hoy. Tenía que redactar unos contenidos y necesitaba documentarme, por lo que he navegado a ver si encontraba la inspiración divina. Y lo cierto es que he tenido suerte, pero antes me he topado con unos cuantos Blogs que, vaya tela. 

La autenticidad tiene una parte completamente subjetiva, me explico; redactar un texto y que te parezca realmente bueno, además de depender de las habilidades de quien lo escribe, también tiene que gustarle al que lo lee. Tiene que llamarte e invitarte a seguir, pero eso no funciona igual para todos, porque para gustos los colores.

Ahora bien, dejando a un lado esa subjetividad lógica y necesaria, cuando alguien visita tu blog o la web te tu empresa, tiene que sentirse atraída de alguna manera, porque de lo contrario estaríamos hablando de un fracaso en tu estrategia de contenidos. ¿Y cuál sería el precio a pagar? No lectores, no interés, no motivas, no clientes, no oportunidades y, en definitiva, no querrás seguir.

¿Para qué necesitamos la autenticidad?

Bajo mi humilde punto de vista, cuando redacto un texto, bien sea para mí o porque alguien me lo ha encargado, necesito que sea diferente al resto, es decir, necesito que tenga algo especial y que pueda ser detectado por el que me va a leer después. Al igual no estoy contando nada nuevo cuando escribo, porque la información que dispongo está al alcance de todos, pero me preocupo de que el mensaje tenga mi firma, un sello que haga exclamar: “Que cojones que tiene el tío este, logra engancharme.”

Llámalo enganchar, motivar o excitar. Llámalo como quieras, pero esto es verdaderamente la esencia de la autenticidad. Que la gente note cercanía y que aquello que estás contando, aunque sea una auténtica mierda, sean capaces de decirte a la cara: “Eres un artista

La autenticidad aporta valor a tu contenido.

Nadie quiere leer lo mismo una y otra vez de la misma forma. Y aunque hay muchos que se dedican a copiar, a cambiar cuatro palabras y publicarlo, nunca llegarán al punto que podrías alcanzar si te centras en cuidar ese valor añadido que proporciona la autenticidad.

¿Por qué hay blogs que, aun publicando todos los días, no consiguen más de 100 visitas en todo un mes?, ¿Y por qué hay blogs que facturan más de 2.000€ (por decir algo) al mes solo en vender e-books?

Algunos te dirán: “No, es que ese fenómeno invierte mucho en publicidad y por eso vende”, Y tú, si no conoces realmente el motivo, asentirás con la cabeza y te lo creerás buenamente.

La realidad es: Han redactado un e-book, con la misma base que pueden tener en otros 15 blogs de la misma temática vendiendo su ejemplar. ¿Su éxito? La forma en la que te están transmitiendo esa información, ¿Y cómo? A través de sus palabras, a través del contenido, bien sea oral o escrito. ¿Lo ves? Ahí está la diferencia, ahí tienes la autenticidad en la práctica.

¿Y cómo se puede fomentar la autenticidad?

Si no eres la persona encargada de escribirte para ti mismo/a, coño invierte en alguien que realmente sea bueno. Haz castings, haz pruebas, pon anuncios o sal a la calle y busca redactores decentes, ¡Los hay a patás!

Si la tarea de la redacción es cosa tuya, mi consejo más importante es: Sé tú. Dos palabras que dicen mucho, aunque parezca una idiotez muy común. Quiérete a ti y a tus palabras, compón los textos como si le hablases a tu yo que se refleja en un espejo. No copies ni te dejes llevar por las tendencias de lo que digan sobre las palabras clave, los metadatos, etiquetas y demás chorradas. Primero consigue que tu texto tenga sentido y enganche a las personas de carne y hueso, luego ya pasaremos a enganchar a los motores de búsqueda.

Imagen  CC0 Public Domain

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Redactor de contenidos, ex-yonki del amor y ex-tremadamente feo. Me gusta escribir también en mis ratos libres.