Aprender a valorar: No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes

Estamos tan acostumbrados a vivir con comodidades, compañías y acceso a determinados servicios, que mientras dispongamos de ese privilegio, no nos damos cuenta de lo que cuestan, o lo que es peor, no los disfrutamos tanto como al comienzo. Los dejamos de valorar.

No significa que seamos desagradecidos, ni mucho menos, pero es cierto que a medida que pasa el tiempo nos acomodamos, nos sentimos seguros en nuestra pequeña zona de confort y de ahí no salimos. Si tenemos algo; un coche, un avión, una pareja, una casa adosada en la playa… pues vale, guay, chachi, es nuestra… ya lo sabemos. Nos acostumbramos a ello fácil.

El coche

Como muchos de vosotros, servidor utiliza el coche para ir a trabajar, de hecho, podría decir que prácticamente trabajo en el coche durante todo el día. El transporte público no es una opción en este caso, lo siento chicos.

Pues bien, si para trabajar me resulta imprescindible, para mis momentos de desconexión lo es más. A veces, cuando termino el día, cansado y sin ganas de meterme en la cama para no hacer lo mismo día tras día, cojo el coche y me hago unos kilómetros con ventanilla bajada y cigarrillo en mano. Es espectacular.

Cuando éste se ha roto y ha tenido que dormir en el taller, además de repercutirme en la movilidad del día a día, y sonando gracioso, mi carácter cambia. Ya no puedo ser yo, ya no puedo desconectar por las noches haciendo kilómetros…

El otro día detuve esa sensación amarga y exclamé: Andrés, ¿Eres gilipollas?

No tengo coche, vale. En el trabajo puedo conseguir otro, problema principal solucionado. ¿No puedo hacer kilómetros nocturnos de desconexión? Pues me jodo. ¡Eso era un capricho! Y además, sí que puedo; bajas andando, te das un paseo por tu hermoso barrio y vuelves.

¿Y el que no tiene coche qué hace?, ¿Y el que no tiene trabajo? Pues eso mismo me pregunté yo de forma 100% irónica.

Hacen lo mismo que todo el mundo, buscamos aquello que no tenemos todavía y perseguimos las metas para conseguir mejorar la calidad de vida. ¿Tu coche arranca todavía? Pues disfrútalo como si no hubiera un mañana.

Habrá un día en el que se rompa, otro día en el que tendrás que venderlo y te de pena. Pero lo mejor de todo, es que habrá otro día en el que estrenes otro. Así es la vida.

Pero tenemos que aprender a disfrutar lo que tenemos. Un coche, la pareja, los 10 euros que ahora mismo tienes en el bolsillo e incluso a la abuela. Nunca se sabe cuándo pueden desaparecer.

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Redactor de contenidos, ex-yonki del amor y ex-tremadamente feo. Me gusta escribir también en mis ratos libres.