¡Hola señora! Ahora que estoy más sentimental y reflexivo con el mundo debido a que se avecina el otoño (por decir algo), creo que es buen momento para comenzar a hablar de un problema que tenemos todos, y que muchos, en determinadas ocasiones, no sabemos encauzar como nos gustaría o debiéramos. Hablo de encontrarse en una situación realmente jodida, una de esas que no te dejan apenas pensar con claridad y no sabes qué hacer ni cómo salir para seguir con tus metas, donde cualquier apoyo nos sabe a poco y estás al borde del abismo.

El borde del abismo

Dícese de aquellos momentos de tu vida en los que un problema, o varios, resultan prácticamente irresolubles, donde por más que nos centremos en intentar salir del pozo, nuestro estado anímico, la situación que atravesamos y el entorno que nos rodea impiden que avancemos, aunque lo intentemos. Dejamos atrás sueños y oportunidades, dejamos personas, dejamos calidad de vida e incluso nos dejamos a nosotros mismos.

Situaciones como no tener dinero para pagar el recibo de la luz, no poder mantener el coche actual o saber que ésta es la última vez que puedes poner 10 euros en el depósito de gasolina, sabiendo que el mes todavía no ha terminado y no hay forma humana de obtener más dinero, pero lo necesitas para trabajar. Situaciones como la de atravesar una enfermedad y verse solo, o ver hundidos a aquellos que queremos y padecen una enfermedad. Observar como tu relación sentimental se va a la mierda y el trabajo se tambalea. Incluso ver de cerca la muerte y no poder hacer nada por aquél que ya emprende el viaje con el vacío tan inmenso que deja. Ya sabes de lo que te estoy hablando, situaciones que pasan y que nos impiden seguir avanzando.

Estar bien hoy no nos convierte en inmunes mañana

Nosotros mismos muchas veces nos engañamos, por encontrarnos bien ahora, nos olvidamos del pasado e ignoramos lo que podíamos haber aprendido tiempo atrás, pensamos que nuestra buena estrella será constante y que los problemas graves que puede estar sufriendo otro ahora no nos van a suceder más. Por eso emprendemos, aceptamos sueños y creamos nuevos objetivos, emocionados y seguros de conseguirlos. El problema viene cuando nos damos cuenta de que no somos la excepción.

Claro que es bueno pensar en perseguir metas y ser optimistas, pero no podemos olvidarnos de que los baches son iguales para todos, si no son económicos, serán sentimentales o de salud. Todos perderemos seres queridos, todos veremos peligrar nuestra propia salud en algún momento, a todos nos han partido y partirán el corazón al menos una vez en la vida, a todos nos decepcionarán, nos traicionarán y perderemos cosas, aunque ganemos muchas otras y abunden momentos felices. Pero tarde o temprano atravesaremos malos momentos y será aquí cuando se determine nuestro nivel de resistencia y la capacidad que desarrollemos para levantarnos, aquí será donde se perfile nuestra actitud frente al abismo que tendremos enfrente. ¿Seremos capaces de esquivarlo?

Cuando estás en la mierda, todo va en contra.

Es cierto que cada uno tenemos nuestros medidores de catástrofes particular, es muy probable que consideres que el vecino se ahoga en un vaso de agua y que su problema se soluciona a base de ser positivo, ahorrar o salir de casa, pero yo no me refiero a esa clase de problemas ni a ese tipo de personas, aquellos que piensan que todo tiene fácil solución siempre y cuando el problema lo tengan otros.

Hay momentos jodidos, situaciones en las que realmente estás con la soga al cuello y, nunca mejor dicho, esa soga que parece que la tenga sostenida un tuerto, el cual nos maldice todos los días. Estás agobiado/a y mires donde mires, el mundo es injusto contigo. ¿Sabes a lo que me refiero? Tu mente te juega malas pasadas, te hace ver a los demás mejor que tú siempre y te considera una persona sin fortuna. Verás a los demás más felices, con menos problemas y probablemente con algún que otro golpe de suerte que ya podría haberte rozado a ti. ¡Vivir constantemente con estas sensaciones y pesimismo termina minando la moral hasta del más fuerte!

A peor no vas a ir. Solo necesitas pararte un segundo y reflexionar

Digamos que mis días de felicidad y abundancia pasaron, no son plenos o están por venir, por eso me dirijo a ti con la fuerza de la experiencia más reciente y fiable que se me permite desde mi plano subjetivo y totalmente ignorante, pero debes saber que no hay una solución a la pérdida de un ser querido, ni tampoco debes rezar para esperar un milagro ante una enfermedad ni tampoco condicionar tu economía al boleto de lotería. Las soluciones han de partir desde tu cabeza, desde el punto de vista que adoptes para superar estas situaciones tan críticas y el rendimiento que le puedas sacar.

Algunos no pueden con la presión y abandonan, esos salen en las noticias todos los días y en los periódicos de todo el mundo. Otros, la gran mayoría, prefieren asumir su situación y sumergirse en un mundo de negación, envidia, locura, adicciones, renuncias y decepción. Sin embargo, hay un grupito de valientes, un puñado de osados y osadas que, llegado su momento más crítico se plantan y se ponen a evaluar la situación, por jodida que sea. Se asoman al abismo y dicen: “¿Qué yo tengo que pasarme la vida acojonado mirando con miedo a este vacío? Ni de coña, si caigo que no sea por mí.” Y se dan la vuelta sabiendo lo que hay atrás, mientras buscan la forma de dar pasitos hacia su nueva dirección. ¡Con un par!

¿Quién te dijo que no puedes superarlo? Mira como lo haces

Aquí no hay manuales con pasos ni tutoriales sobre cómo superar las diferentes bofetadas de la vida, pero sí encontrarás muchas ganas y testimonios de gente que ofrece sus consejos, por si te pueden ayudar de alguna forma. Sea como sea, de lo que sí estoy convencido es de que, cueste más o cueste menos, todo tiene solución menos la muerte, y querida señora mía, hasta que no la palmemos y venga el de la guadaña, la última palabra siempre ha de ser nuestra.

Si te encuentras en una situación complicada, enfréntate a ella, no te escondas. El tiempo ayuda, pero si escondes los problemas lo único que conseguirás es hacer la pelota más y más grande.

Enfréntate al abismo, enfréntate al dolor y transfórmalo en un bonito recuerdo o una reflexión para tus pensamientos, busca alternativas económicas y abre nuevas vías de ingresos (que las hay, un día hablaremos sobre eso), busca ayuda en tu familia y amigos, aquellos que quieren lo mejor para ti. Y aléjate de aquellas personas oportunistas y temporales, no sirven para nada. Lo más importante es que empieces a pensar en ti, en cuidarte y siempre intentar obtener lo mejor de cada situación, por dura que sea. Tus aspiraciones, proyectos y metas no deben verse truncados por el pesimismo.

La forma con la que te enfrentes al problema de hoy determinará cómo encajes la siguiente bofetada de mañana. Si te esfuerzas por encontrar recursos para superarlo, mañana tendrás un entrenamiento y experiencia que no harán otra cosa más que ayudarte a superar el siguiente obstáculo. Que se lo digan a nuestro amigo Óscar, donde otros ya habrían salido en la prensa por haberse rendido ante el abismo.

Para terminar, me gustaría que vieras este vídeo. Dale un par de vueltas, incluso comenta si te apetece 🙂

Compártelo...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn